¿Sabes lo que es que tu mente ya no asimile más conocimiento? Que esté saturada, que leas una frase y otra, y otra, y otra y que de repente te digas: "oye, ¿pero qué estás leyendo? y no te acuerdas ni de la temática, ni de la última palabra leída... de nada.
Saturación.
¿Sabes cuál es la sensación de creer que no sabes nada, que luego con tus compañeros, en un momento de tranquilidad, de relajación mental en la piscina ves algo o a alguien y empiezas a sacar todos esos conocimientos de libros como ladrillos de tu mente y no sabes cómo lo haces?
Irte a la cama, por cansancio, desconexión, por querer madrugar al día siguiente... Te pones la alarma: una, tres, cinco si hacen falta y acabas sobresaltada a mitad de la noche enumerando todas las posibles etiologías, patogenias, clínicas que ahora te abruman y que lo harán más aún en las dos horas de examen porque no sabes si querrán exhibirse en ese justo, preciso, adecuado y deseado momento.
"Voy a suspender", "lo llevo fatal", "me faltan horas", "cállate que estoy estudiando", "me falta X tema, ¿lo tienes tú?", "el descanso de la merienda", "no sabía que tuviese tanta imaginación a la hora de escribir en un examen", "no te enrolles que estoy estudiando"... Todas estas frases, situaciones y muchas más son las que nos han acompañado a lo largo de estos meses, de estos dos años y por lo visto, al final no nos ha salido tan mal.
Esperemos tener otro final feliz en unas horas. Y después de este inciso, a seguir.
Marta Roca G. ®